Animes y Hollywood: ¿Por qué no funcionan las adaptaciones?

Animes y Hollywood: ¿Por qué no funcionan las adaptaciones?

Algunas de las películas adaptados en Hollywood que están basadas en animes y mangas japoneses, tienen poco éxito y muchas criticas negativas.



En los últimos años, se ha vuelto común que los grandes estudios de Hollywood, fiel a su tendencia de no arriesgarse creando historias originales que requieran alto presupuesto, se han dado a la caza de crear secuelas, remakes, y en este caso, adaptaciones de historias ya hechas. Como parte de esto, grandes títulos del anime y manga japoneses han sido adaptados (o se planean adaptar, como Akira o Evangelion) en formato live action. Pero ya son varias las películas de este tipo que han tenido poco éxito y acumulan muchas criticas negativas, y que nos llevan a preguntarnos, ¿Qué es lo que Hollywood hace mal a la hora de adaptar animes japoneses?

Letrero de Hollywood, Los Angeles, California
Los grandes de estudios de Hollywood han adaptado animes a live action, como Ghost in the Shell y Death Note. Foto por Ahmet Yalçınkaya

Una de las razones, aunque no la mas importante, parte de las diferencias entre Japón y Hollywood a la hora de contar una historia. Los animes y mangas de Japón tienen una variedad de particularidades que son lo que hacen únicos a sus historias, y que, a la hora de adaptarlo a los gustos occidentales, pueden llevar a que se pierda parte de la esencia del material original. Entre estas características, tenemos:

  • El diálogo interno o introspección, que es un elemento que es usado para el desarrollo de la historia, donde los personajes hablan consigo mismos, por ejemplo, con una voz en off que representa el pensamiento, donde el personaje teoriza sobre sus ideas o pasos a seguir. Esto se observa en Death Note, donde se usa el monologo interno de Light Yagami para presentarnos sus ideas y puntos de vista sobre la justicia y la moral, y que son la base para todos sus actos que el realizará en la serie.
  • El tiempo relativo es otro elemento característico del anime, en combinación con el dialogo interno. Clásicos como Captain Tsubasa, Slam Dunk o Kuroko no Basket son ejemplos de su uso, donde vemos como se desarrolla un dialogo interno que dilata el tiempo en pantalla, generando la ilusión de que los personajes corren por una eterna cancha de fútbol o que la técnica usada para hacer un tiro a la portería tome varios segundos. Otros ejemplos los tenemos en los “5 minutos” que tomarían destruir Namek en Dragon Ball Z, y que en la realidad duró decenas de episodios, o la cantidad de tiempo que puede tomarle a un personaje el realizar una técnica en mitad de un combate (generalmente acompañado del nombre de la misma, un dialogo o pensamiento).
  • El viaje, y no la meta, es el objetivo en la historia. Por ejemplo, en Dragon Ball, los personajes buscaban ser los más fuertes (el propio Goku no actuaba por heroísmo, sino por superar a los rivales más poderosos); Naruto deseaba ser el Hokage, o Los Caballeros del Zodiaco luchando para superar las 12 casas. El anime tiene personajes con objetivos que permiten tener viajes que son el núcleo de la historia, mientras que en occidente las tramas priorizan historias donde la idea es lograr algún objetivo en concreto, por ejemplo, Luke Skywalker buscando ser un Jedi para derrotar al malvado Imperio Galáctico en Star Wars.
  • Las tramas de los animes pueden ser complejas. A diferencia de occidente, donde la animación es principalmente para niños, los animes pueden ser para cualquier tipo de público. Desde animes infantiles hasta animes solo para adultos, pasando por tramas sencillas aptas para todo público a tramas complejas llenas de emociones, política, filosofía o incluso teología. Animes como Ghost in the Shell o Neon Genesis Evangelion (en especial este último) pueden llegar a tener tramas con temas tan complejos, que puede ser complicado poder entender lo que sucede en pantalla, algo muy distinto a las películas occidentales, donde generalmente, a mas presupuesto tenga, mas simple se hace de entender la historia para que pueda llegar a más público y sea más rentable para los estudios.
  • Las diferencias culturales existentes entre Japón y Occidente. No debemos olvidar que, ante todo, los animes son historias hechas en y para Japón, basadas en la religión, cultura e historia de ese país, de formas que en ciertos animes ayudan a construir parte o toda la historia, lo que genera que al adaptarlo en una película occidental, donde generalmente el contexto japonés es reemplazado por un occidental (por no decir estadounidense), se lleve inevitablemente a cambiar la historia o contexto del anime. Por ejemplo, sería difícil hacer una adaptación fiel de Samurai X (Rurouni Kenshin) a occidente, por el trasfondo histórico del Japón de finales del período Edo y principios de la Era Meiji (entre los años 1857 y 1878 aproximadamente) del que se nutre la historia.



Estas diferencias a la hora de contar una historia son parte del por qué es difícil adaptar un anime en Hollywood, y si no son tomadas en cuenta, puede dañar por completo la calidad de una adaptación. Pero no debemos olvidar cual es el elemento más importante de una adaptación, que es modificar una obra para que pueda difundirse en un medio distinto al que fue creado. Que se tomen en cuenta estos elementos a la hora de llevar un anime a occidente, y que en el proceso de adaptación se mantengan o modifiquen lo que sea necesario es importante para definir la calidad final; pero lo que define que una adaptación, sea del medio que sea, funcione o no, es que sea fiel a la idea original del material de donde proviene.

Escena de Ghost in the Shell 2017
Ghost in the Shell (2017) es visualmente fiel al anime de 1995 pero sin las reflexiones y la filosofía de la trama original simplificada. © Paramount Pictures

Una adaptación puede occidentalizar todo lo que quiera un anime japonés, pero si no es fiel al material original, se arriesga a terminar siendo un desastre. Por ejemplo, la adaptación occidental de Death Note de Netflix del año pasado no falló por haber cambiado los personajes japoneses por estadounidenses, sino porque las motivaciones y acciones de los personajes, así como eventos de la trama, son tan diferentes de la trama original, que la versión de Netflix termina contando una historia distinta con ciertas similitudes, pero de peor calidad, al punto de no solo ser una pésima adaptación del anime (al punto que no se los recomiendo si lo disfrutaron) sino que no sirve ni siquiera como película independiente. Otro ejemplo (que personalmente considero mucho mejor hecho) lo vemos en Ghost in the Shell, que aunque occidentalizó los personajes manteniéndose fiel a la ambientación e idea original de la historia, simplificó las grandes reflexiones e ideas filosóficas que eran parte de la historia original a niveles que no fueron del agrado de los fans del anime de 1995, aunque esta película sí la disfrute plenamente y es cuestión de cada uno decidir si es buena adaptación o no. Y como ejemplo final tenemos Dragon Ball Evolution, el máximo ejemplo del terrible trabajo que sale cuando sus realizadores no solo no son fieles al material original, sino que lo ignoraron casi por completo.

Adaptar una historia hecha para un medio y llevarlo a otro siempre tendrá su reto. No es lo mismo contar una historia en un libro que en un programa de tv o en una película, y llevarla de un medio a otro siempre tendrá su desafio. Si a eso le sumamos el caso de los animes, hechos en una cultura distinta a la occidental, le sumas al reto una dificultad extra. Pero en ultima instancia, si son tomadas en consideración, las diferencias propias entre un medio y otro, o incluso las culturales entre uno y otro país, pueden ser resueltas por el propio proceso de adaptación. Lo que en definitiva puede arruinar la experiencia es cuando no eres fiel al material original. Si olvidas las motivaciones de los personajes, el motivo de sus actos, la razón de ser de determinado evento de la trama original, te arriesgas a crear algo totalmente distinto con el mismo nombre, que solo será un cascaron vacio que imite situaciones y personajes, pero sin nada del trasfondo que le da sentido y calidad.

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