Foto de Matt Popovich
El periodismo es vital para la democracia, pero los avances de internet y las redes sociales le han impuesto un gran reto.
El periodismo, desde hace mucho tiempo, se ha transformado en una parte vital de la sociedad; el método por el cual no solo se transmiten denuncias y exigen soluciones, sino que se transmite ideas y propuestas, que permiten defender y promover la democracia, o por el lado contrario, ser uno de los primeros blancos de quienes desean destruirla; independientemente de si es bien o mal encaminado, es capaz de moldear las ideas que de una sociedad. Pero el periodismo, serio y responsable, no solo se enfrenta a las amenazas de quienes detestan la crítica y desean moldear la «verdad» a sus necesidades, sino a la amenaza que los nuevos retos de nuestra, como el desarrollo de internet y, especialmente, las redes sociales, le imponen.
De por sí los periódicos, en especial en países en desarrollo o con instituciones débiles, se enfrentan a toda clase de retos al defender verdades o posturas incómodas para el grupo de poder o gobierno de turno; las amenazas al periodismo independiente en países como México (azotada por los narcotraficantes y políticos corruptos) o Venezuela (perseguida por el régimen de Nicolás Maduro) son buenos ejemplos de ello. Mario Vargas Llosa, en una entrevista con el diario ABC de España nos indica, de excelente manera, la importancia del periodismo para las democracias:
En muchos sitios el periodismo está defendiendo la democracia, a veces mucho mejor de lo que lo hacen los Gobiernos democráticos. Creo que si hay una época en la que es evidente la importancia de una prensa independiente y libre, para quienes creemos en la cultura democrática, en la democracia liberal, es esta. En el primer mundo igual que en el tercer. Y tal vez por eso es que hay tantos periodistas que son víctimas de amenazas, secuestros y atentados terroristas en muchos países
Por este motivo el periodismo, el que realmente ayuda a defender los valores democráticos del populismo y los autoritarismos, es uno que se debe proteger y fomentar. Una forma de hacer esto es garantizando que tengan una fuente de ingreso confiable. Tradicionalmente las dos fuentes principales de ingresos para un periódico eran lo obtenido por cada ejemplar vendido y, especialmente, el espacio publicitario que venden. En una época donde la principal fuente de noticias, análisis y opiniones era la prensa, el periódico garantizaba un público seguro al que llegar, lo cual era importante para los anunciantes, que tenían que, obligado, llegar al máximo número de personas posible para lograr algo con la publicidad, dándole a los periódicos una fuente de ingresos segura y estable. La importancia de la publicidad en los periódicos era tal, que llegó a representar hasta el 80% en algunos mercados (40% en algunos de Europa y Asia), según señala un artículo de la World Association of Newspapers and News Publishers (WAN-IFRA).
Pero los tiempos cambian, y con ellos el cómo se informa las personas. El rápido ascenso de la internet y de redes sociales como Twitter y Facebook, o de servicios como Google News, cambió por completo el panorama. De repente, ya no tenías que comprar un espacio publicitario en un periódico para llegar a tantas personas como fuese posible. Ahora, puedes usar servicios como Google Adsense o Facebook para hacer publicidad que se dirija al público que te interesa.
Puede parecer que el cambio no es serio, pero cambia por completo el panorama. Antes, eran los anunciantes los que les interesaba salir en tantos periódicos como fuese posible, en un proceso que le garantizaba a estos últimos una fuente de ingresos segura y estable, independientemente del éxito de la publicidad. Ahora, la publicidad de Google Adsense solo da ganancias cuando una persona hace clic en la publicidad, y para lograr una ganancia decente, necesitas una enorme cantidad de visitas para que al menos una pequeña parte haga clic. Mezclen esto en una era donde internet ha garantizado un libre y gratuito flujo de información, y podrán entender cuáles son los problemas que pueden surgir.
Por un lado, si los periódicos ven menguar su fuente segura de ingresos, que es la venta de periódicos, ante un público que ve las noticias gratis en internet, y en vez de vender espacio publicitario, ahora reciben dinero por cada clic en su publicidad online, eso lleva a que este último se convierta en su principal fuente de ingreso. Eso, a su vez, lleva a que ahora la prioridad sea garantizar el máximo posible de visitas, para que así al menos una pequeña parte de ingresos al hacer clic en la publicidad. Esto es un fenómeno donde fácilmente puede surgir el abuso de personas que sacrifiquen todo sentido de honestidad en nombre del dinero.
Ejemplos claro de esto lo vemos en cómo, de algunos años para acá, algunos medios de comunicación priorizan noticias de alto impacto, en muchas ocasiones basadas en rumores o «fuentes anónimas», y en ocasiones sin verificar la veracidad de la noticia, todo para poder lanzar primero una «primicia» que garantice un alto número de visitas, siendo un buen ejemplo de esto CNN (solo vean la aparente guerra que, justificado o no, tienen contra Donald Trump). Otro ejemplo es el surgimiento de toda clase de páginas web que promueven noticias basadas en medias verdades, o en simples y llanas mentiras y teorías de conspiración, que sólo buscan llegar a todas las personas que le sea humanamente posible, explotando los prejuicios y/o temores de las personas para lograrlo, para así lograr todo el dinero posible en publicidad.
Claro, no digo con esto que esta clase de problemas sea nueva. El deseo vender mas ejemplares, publicando noticias exageradas o que partiera de simples rumores no es nuevo, es algo tan viejo como el periodismo mismo. No en vano de algún lado salieron los periódicos amarillistas o sensacionalistas. Pero el ascenso del nacionalismo y la derecha en Europa, o del populismo o racismo en Estados Unidos, no se pueden entender si no entendemos la necesidad de quienes viven de la publicidad online de aumentar sus visitas para lograr ganancias por publicidad, y de cómo puede ser problemático en el periodismo, que puede sacrificar la veracidad de una noticia en pos de publicar rápido una primicia o que aumente las visitas a la página web del periódico. El periodismo tiene el deber de, en una era donde cualquiera puede montar su página web en horas y llegar a miles en cuestión de horas, de aspirar a informar con veracidad al público en base a pruebas y hechos, y no dejarse llevar por la tendencia de estas páginas informando en base a solo alcanzar el máximo de visitas. Si el periodismo serio quiere mantenerse como una de las líneas de defensa de la democracia, debe tener en cuenta esto, y buscar adaptarse a los retos que el internet le impone, preservando su profesionalismo y veracidad, más aún ante la ola de «Fake News» que afectan al mundo.