Los Estados Unidos de Donald Trump. No es como la Venezuela de Chávez

¿Donald Trump se convertirá en un Presidente autoritario?
El ahora Presidente de los Estados Unidos apenas ha cumplido su primer fin de semana en la Casa Blanca, y aunque todavia es pronto para opinar cómo será efectivamente su presidencia, si podemos hablar sobre el principal temor que ya empieza asomarse sobre su futuro gobierno: no aceptar la crítica y a ser autoritario.
Entre los más pesimistas sobre el nuevo gobierno de Estados Unidos, están quienes predicen que Donald Trump, mínimo, se convertirá en el principio del fin de la democracia estadounidense, que abusara del poder y destrozara la institucionalidad de ese país; no son pocos los que incluso comparan su llegada a la Casa Blanca con el ascenso al poder de Hugo Chávez a la Presidencia y como termino agarrando una Venezuela que fue ejemplo de democracia y desarrollo en América Latina y lo convirtió en el autoritarismo empobrecido que es actualmente.
Y no son pocas las razones para preocuparse. El solo hecho de que se presente como el «único» capaz de «Hacer Estados Unidos Grande Otra Vez», combinado con su evidente narcisismo, es típico de los caudillos latinoamericanos que se presentan como los únicos salvadores de la «patria». Su llamado al nacionalismo (Una de sus primeras órdenes ejecutivas fue crear el llamado «Dia del Patriotismo»), que vemos en sus ataques a las empresas que fabriquen fuera de Estados Unidos, y su encendido discurso contra los inmigrantes ilegales (que fácilmente podría convertirse en uno contra los inmigrantes en general) es algo típico de los regímenes autoritarios que buscan unir a la población a favor de grandes ideas y en contra de un enemigo a quien echarle la culpa de todo. Y la cereza del pastel fue su afirmación de estar en «guerra» contra los medios ayer en la sede de la CIA, o el «regaño» de su Secretario de Prensa (si es que no lo convierten en el Secretario de «Propaganda») a los medios de comunicación.
Por tal razón, cuando es claro que, mínimo, Donald Trump se volverá una amenaza para la libertad de expresión (prácticamente su administración ha estado todo el fin de semana peleando con los medios por cómo cubrieron la Toma de Posesión de Trump), más todo lo que ha expresado desde que comenzó su campaña (y que no ha suavizado ni un poco al llegar al poder), los estadounidenses y el mundo tenemos razones legítimas para preocuparnos sobre la salud de la democracia estadounidense, y las terribles consecuencias que para esta puede traer el gobierno de Donald Trump. No en vano, si el país que se supone es el ejemplo máximo de la democracia y defensora de esta en el mundo enferma y decae por Trump, ¿que le espera a las democracias de los demas paises?
Pero aquí es donde viene recordar algo importante: Estados Unidos es una sociedad más compleja, con una institucionalidad más sólida, que la que podemos ver en los paises de America Latina. Donald Trump llegó al poder con el voto del Colegio Electoral, pero perdió por casi 3 millones de votos frente a Hillary Clinton en el voto popular. Llega a la Casa Blanca como el Presidente más impopular de la historia moderna (apenas 40% de popularidad), y está más que claro que amigo de los medios de comunicación no es. Y a diferencia de Chávez en Venezuela, el esta en un país con un gobierno federal, con una Presidencia que tiene claras limitaciones ante el Congreso y la Corte Suprema, con Estados que tienen sus propios poderes y atribuciones, y una sociedad civil organizada que el dia de ayer demostró, en la Marcha de las Mujeres en Washington y otras ciudades estadounidenses, que no tolerará sus abusos del poder. Y todo esto sin olvidar que, a diferencia de la Venezuela que ganó Chávez en 1998, Estados Unidos tiene una economía diversa, donde no depende de una única fuente de ingresos como lo es el petróleo, ni está monopolizado por una PDVSA estadounidense, y menos aún está bajo control directo del gobierno de Trump.
Por esto considero que, aunque hay razones de sobra para preocuparse sobre que inventara el gobierno de Donald Trump los próximos 4 años, motivos para pensar que su gobierno puede terminar dañando a los Estados Unidos y al mundo, y que debemos pensar en formas de hacerle frentes a los retos que el plantea de aquí hasta 2020 (año de las próximas elecciones de EE.UU.), la realidad es que en un país como Estados Unidos, con lo complejo y organizado de su sociedad e institucionalidad, siendo desde el comienzo impopular y enemigo de los medios, y con una economía diversa con un sector privado fuerte, la capacidad de un solo hombre como Donald Trump de volverse un autoritario, o peor aún, un dictador (en el más extremo e improbable de los casos) es baja. Lo que no hay duda es que los próximos 4 años en Estados Unidos veremos la lucha de los opositores de Trump frente a las medidas que este plantee en el futuro.