La falta de seguridad de los autos en América Latina

Cuando pensamos en marcas como General Motors o Nissan, creemos que sus autos en América Latina cuentan con la misma seguridad que en Estados Unidos o Europa. La realidad es muy distinta.
Hace algunas semanas, navegando por internet, vi un interesante vídeo, cortesía de Xataka (y que pueden ver mas abajo), que comparaba la seguridad de los autos más económicos vendidos por los fabricantes automotrices en Estados Unidos, con los más económicos vendidos por estos en América Latina, en pruebas de choque. Es triste que no me sorprendiera que los autos de América Latina resultaron más inseguros que los de Estados Unidos, y eso me llevó a querer investigar un poco él porque de esta situación.
¿Por qué los autos en Latinoamérica son más inseguros?
Como todo en la vida, no hay una única respuesta. La primera que podemos considerar estaría en la legislación y gobierno de cada país de la región. En países como Estados Unidos o Europa, con estrictas legislaciones de seguridad para los automóviles e instituciones (tanto públicas como privadas) dedicadas a probar la seguridad de los autos, se busca no solo que los autos respeten los mínimos legales de seguridad exigidos por las autoridades, sino que, ya sea por presión del público o deseo de tener una mejor publicidad, se fomente que las empresas apliquen más seguridad de la exigida legalmente a sus vehículos, por ejemplo, Volvo hace sus propios estudios para mejorar la seguridad de sus vehiculas mas allá de las recomendaciones de la EuroNCAP (Programa de seguridad para automóviles apoyado por varios gobiernos europeos, fabricantes y organizaciones automotrices). En América Latina, por el contrario, las exigencias de estas medidas de seguridad varían de país a país, pero en general “está 20 años por detrás de Europa en materia de seguridad de vehículos”, según Alejandro Furas, secretario general de Latin NCAP (Programa de Evaluación de Vehículos Nuevos para América Latina y el Caribe, por sus siglas en inglés). No en vano, no hay centros de pruebas donde se pueda comprobar la seguridad de los autos en la región, menos aún programas o leyes coordinados entre distintos gobiernos al estilo europeo, que combinado con leyes más débiles en materia de seguridad, que causan que elementos como el airbag, frenos ABS o armazones que otorguen un espacio seguro a la hora de un choque, no sean obligatorios en varios países de América Latina (como en México, por ejemplo), causando que en nuestros países estemos más sujetos a lo que los fabricantes automotrices estén voluntariamente dispuestos a gastar en la seguridad de los vehículos que venden.

Esto último nos lleva a la segunda razón: los fabricantes. Mientras que empresas como Toyota o Volkswagen han hecho esfuerzos en vender vehículos seguros en la región, reflejado en las pruebas de choque de Latin NCAP, donde sus vehículos han logrado altas puntuaciones de seguridad, empresas como General Motors, Nissan, Chery y Renault han mostrado puntuaciones muy bajas. Una posible explicación es que, al tener un mercado como el latinoamericano, que como se señaló, cuenta con requisitos legales menos estrictos, permite a las empresas que así lo deseen, reducir costos en opciones de seguridad, que serían imposibles de hacer en mercados de países desarrollados y legislaciones más estrictas, a la vez que mantienen o aumentan los precios al público, lo que permite aumentar sus ganancias con poco esfuerzo. El otro motivo nos lo da Mary Barra, directora ejecutiva de General Motors (dueña de la marca Chevrolet), que según se señala en un artículo de BBC Mundo, defendió la venta de vehículos sin bolsas de aire en los mercados donde no es obligatorio, al decir que son más accesibles para los compradores de bajos recursos, siendo este la razón publica que defiende los fabricantes: más exigencias de seguridad hacia los vehículos los harían más costosos, y por ende inaccesibles, a muchas personas en países en vías de desarrollo como los que abundan en América Latina.
La tercera razón la tenemos en los propios compradores. En América Latina la falta de instalaciones de prueba de seguridad como los que hay en Estados Unidos y Europa (al punto que Latin NCAP tiene que realizar sus pruebas en Alemania), sumado a la relativa novedad de las pruebas de choque en vehículos latinoamericanos (que realiza la Latin NCAP desde 2010 y que este año finalmente logro cubrir la mitad de modelos vendidos en la región), ha hecho que para el público latinoamericano no sea costumbre acceder a información confiable e independiente sobre la seguridad de los autos que compra, o que siquiera dispongan de información sobre, esto más allá de lo ofrecido por los fabricantes (que no olvidemos, su principal intereses es vender). Me atrevería a decir que, para muchos en la región, este ni siquiera es un punto por considerar a la hora de comprar un auto.
¿Cuáles son los carros más y menos seguros de América Latina?
La Latin NCAP le otorga una puntuación de 5 estrellas a los vehículos que prueba; mientras más estrellas tenga un vehículo, más seguro es el mismo. Para los modelos de 2017 que han probado, los autos más inseguros de América Latina, con una puntuación de cero estrellas, son: el Chevrolet Onix, el Chevrolet N300, el Ford Ka / Figo y el Kia Rio Sedan. Por el lado contrario, los autos más seguros de 2017, con la puntuación de 5 estrellas son el Toyota Corolla, el Volkswagen Golf VII, el Volkswagen Polo y el Seat Ateca. Pueden revisar los resultados, con más detalle, incluyendo otros años, aquí.

En Conclusión…
Cuando vi el vídeo que comparaba la seguridad del vehículo más económico vendido en Estados Unidos por un fabricante automotriz, con el más económico vendido por el mismo fabricante en América Latina, me molesté. Es imposible negar esa sensación de que ciertos fabricantes automotrices tratan a sus clientes latinoamericanos como personas de segunda categoría, a los cuales pueden venderles autos con menos características de seguridad que, en países como Estados Unidos, seguro serian ilegales de vender. Si un estadounidense debe tener un auto con airbag, frenos ABS y cualquier otra medida de seguridad, ¿por qué un latinoamericano no?
Me sorprendió que una empresa tan importante como General Motors sea de las que está dispuesta a vender, a sabiendas, vehículos más inseguros en América Latina, incluso siendo de capaces de hacer en la misma fabrica un auto seguro para el mercado estadounidense y uno menos seguro para el latino, mientras que empresas como Toyota si muestran disposición para vender autos seguros, sin importar la región.
Como ciudadanos, debemos exigir a las empresas automotrices autos tan seguros como los de otros países, exigir que no se nos trate como personas de segunda categoría que no merecen la misma seguridad que un estadounidense o un europeo; exigir a nuestros gobiernos leyes que no solo sean más estrictas, sino que se cumplan; recordar que siempre debemos estar informado sobre cuáles son las empresas y modelos que más se preocupan en garantizar la seguridad de sus clientes. Tampoco estaría mal pedir una acción coordinada de los gobiernos de los países latinoamericanos en esta materia, al estilo de la Unión Europea, que unifique legislaciones y garantice que los autos de la región, como un todo, y no solo unos pocos países, sean seguros. Solo con nuestra exigencia de vehículos más seguros, las empresas automotrices en nuestra región mejoraran sus prácticas.