Analizamos la película de Tomb Raider de 2018 protagonizada por Alicia Vikander, que adapta la historia del videojuego remake de 2013.
Una de las mayores pesadillas de todo gran fanático de los videojuegos son las adaptaciones a Hollywood. Sagas como Silent Hill, Street Figthers, Mortal Kombat, Alone in the Dark, Resident Evil (detesto especialmente esta última), o la más famosa de todas, Super Mario Bros, han tenido alguna versión en cine, y en cada caso, excepto algunas excepciones, casi siempre ha terminado en películas de dudosa calidad (o directamente malas) que solo buscaban aprovechar el nombre de una franquicia para hacer dinero fácil. Tomb Raider no es la excepción, ya que ya ha contado con dos películas a comienzos del siglo XXI estelarizadas por Angelina Jolie, que aunque personalmente disfrute en su momento y fueron fieles a la versión original de Lara Croft, es innegable que han envejecido bastante mal.
Pese a los temores de los fanáticos, las adaptaciones de películas de videojuegos han seguido su curso, aunque en tiempos recientes parece que los estudios de cine han decidido realizarlas con mayores niveles de calidad, lo que nos han otorgado excelentes películas que han logrado la difícil tarea de ser fieles a sus sagas de videojuegos y ofrecernos una historia que sea buenas, entretenida y originales (ya que un copia y pega de un videojuego al cine es imposible), como Detective Pikachu (2019) o Sonic (2020), que lograron ofrecernos historias basadas en sus franquicias, pero que cualquier persona puede disfrutar. Pero antes de estas películas tuvimos Tomb Raider, de 2018, el reinicio de la famosa Lara Croft en cine, y que busco ofrecernos una versión mas realista y moderna de la famosa saqueadora de tumbas.
Antes de continuar, habrá spoilers, tanto de la película como de los videojuegos remake de Tomb Raider.
La saqueadora de tumbas
La más reciente película de Tomb Raider esta basada en el remake que sufrió el juego en 2013, presentándonos a una joven Lara Croft que vive trabajando como mensajera en bicicleta y que, tras descubrir que pudo haberle sucedido a su padre desaparecido hace varios años, parte en una aventura a una misteriosa isla cerca de la costa de Japón donde se encuentra la tumba de la reina Himiko y a Trinity, a quienes deberá detener para evitar que se apoderen del gran mal que yace en la tumba de la antigua reina.
Alicia Vikander es la nueva Lara Croft, quien tiene que lidiar con la sombra que todavía proyecta la versión de Angelina Jolie del personaje. Ya había visto el trabajo de esta actriz en Ex-Machina, una excelente película de ciencia ficción sobre una IA, por lo que no tengo duda que es una actriz excelente, quien logra muy bien darle vida a una joven, fuerte y valiente Lara Croft, y darle su propio carisma al personaje.
La película en si no es una adaptación fiel del videojuego, ya que mezcla las historias del Tomb Raider de 2013, con su secuela, Rise of the Tomb Raider, por lo que se cambiaron, o directamente eliminaron, varios elementos del videojuego.
De esta forma, Lara Croft ya no es una joven inocente que viaja con sus amigos a investigar el mito detrás de la isla de Yamatai, sino que es una persona obsesionada en descubrir que sucedió con su desaparecido padre siguiendo el rastro dejado por su investigación. La isla no esta habitada por un Mathias fanático y enloquecido en traer de vuelta a la reina Himiko con la ayuda de un ejercito de leales lacayos, sino que es un empleado de Trinity, un antiguo grupo militarista, y que, con varios soldados y esclavos a su cargo, lleva 7 largos años buscando la tumba de Himiko que contiene un gran mal que es de interés para Trinity. Y Himiko no ya es la antagonista final de la historia que usa sus poderes para tratar de alcanzar la vida eterna, sino una antigua reina que se sacrifico para encerrar en su tumba una peligrosa enfermedad que convierte a sus víctimas en zombies.
Pero al mismo tiempo, la película esta repleta de referencias al videojuego de Tomb Raider de 2013, recreando tan fielmente como puede varios momentos del videojuego. Por ejemplo, ella siendo arrastrada por unos rápidos en un rio, la escena de un avión bombardero de la segunda guerra mundial en una catarata, la primera vez que Lara Croft se ve obligada a matar en defensa propia, cuando usa arco y flecha para infiltrarse en una base enemiga, o cuando usa el hacha de escalada para saltar sobre un pozo y agarrarse de las rocas.
Básicamente se dedicaron a recolectar varios de los momentos más icónicos del videojuego de 2013, y construyeron una historia a su alrededor usando parte del argumento de Rise of the Tomb Raider de 2015, similar a lo que hizo la saga Resident Evil en cine, pero con una historia que si tiene sentido y es entretenida sin volverse un insulto para quien si haya jugado los videojuegos originales.
Y aunque el resultado final no es malo, siento que se diluye por el comienzo que tuvo la película. Y es que la película de dos horas (contando los créditos) dedica más de 30 minutos en presentarnos a Lara Croft, como vive su vida en Londres, como sufre por la desaparición de su padre, y lo que hace para poder finalmente comenzar su viaje, muy diferente al videojuego de 2013, que comienza directamente con Lara Croft llegando a la isla de Yamatai. Esto hace que el tiempo que Lara Croft efectivamente pasa en la isla se sienta apresurado y que pudo haber contado con un mejor desarrollo.
En lo que mas afecta esto es el desarrollo de la propia Lara Croft. El objetivo original del remake de 2013 fue el presentarnos a una Lara Croft en sus veinte años que, aunque tenía conocimientos de supervivencia (a fin de cuentas, era la hija de un millonario experto en arqueología), era una joven normal e inocente que apenas había salido de la universidad y estaba en su primera expedición arqueológica con sus amigos, que cabe destacar fueron completamente eliminados de la película (como su mejor amiga Sam en el videojuego)
El juego nos muestra el shock que sufre al llegar a Yamatai en medio de una tormenta que hundió su barco, la culpa que siente de haber metido a sus amigos en el horror que hay en esa isla, el dolor que padece ante las heridas que tiene a lo largo de su aventura, los problemas que tiene para sobrevivir sola en una isla llena de retos, el terror de ver a enemigos armados a los que debe liquidar para sobrevivir, y al final, la valentía y decisión que demuestra al no dejarse consumir por sus miedos para así actuar y salvar su vida, la de sus amigos, y evitar el regreso de la reina Himiko. Es una evolución bastante bien desarrollada de una joven común y corriente a la valiente mujer que todos conocemos como la Tomb Raider (saqueadora de tumbas).
La película trata de seguir este mismo discurso, pero no lo logra, ya que trata de usar la base del videojuego, pero manteniéndose fiel a la imagen de Lara Croft que nos dejo Angelina Jolie, lo que se convierte en un problema. La Lara Croft de Angelina era una femme fatale fuerte, ruda y sexualizada, mientras que la Lara Croft del videojuego de 2013 es una joven normal e inocente que se enfrenta de golpe a su primera aventura con muchos problemas.
Son dos visiones contradictorias del personaje que dan como resultado que Tomb Raider de 2018 nos muestre a una Lara que ya es una mujer fuerte, valiente y decidida, que no se atemoriza ante sus enemigos. No cuenta con la misma evolución de la Lara del videojuego de la inocencia a la madurez, y, de hecho, siento que este discurso pierde fuerza en el momento en que se descubre que su padre sigue vivo.
Eso no significa que el trabajo hecho por Alicia Vikander como Lara Croft sea malo, ya que hace un buen trabajo interpretando a una mujer valiente y fuerte en una película de acción. El problema seria mas del libreto, que no represento tan bien como el juego la evolución del personaje.
Otro personaje que sufrió cambios fue el de Mathias. En el videojuego era un hombre que fue atrapado en la isla de Yamatai por los poderes de Himiko desde la década de los 80, y que, tras todos esos años atrapado en la isla y cometiendo toda clase de horrores para sobrevivir, se volvió un fanático religioso obsesionado en servir a Himiko para que ella resucite y gobierne el mundo.
En la película, por el contrario, es un empleado de Trinity que lleva 7 años buscando la tumba de Himiko, y que Trinity le prohíbe regresar y reunirse con su familia hasta que la encuentre. En ambos casos es un hombre obsesionado, pero en la película termina siendo más el clásico villano cegado por sus ambiciones, mientras que el videojuego le da un mayor desarrollo.
Otro elemento importante reflejado en el videojuego es el padre de Lara Croft, y su lucha contra Trinity. Originalmente estos dos fueron desarrollados en la secuela del videojuego, Rise of the Tomb Raider de 2015, donde se nos muestra como Richard Croft, tras fallecer su amada esposa Amelia Croft, se obsesiona en investigar rituales de resurrección y la vida eterna, al grado en que descuida su relación con Lara, que lo considera un loco y se niega a utilizar su herencia y vivir en la mansión familiar tras fallecer este, y no es sino tras los eventos del primer juego, que Lara se decide a continuar la investigación de su padre y descubrir que sucedió con él.
Trinity, por el otro lado, es una antigua orden religiosa y militarista que usa su poder para encontrar artefactos antiguos para controlar el mundo y decidir el destino de la humanidad, lo que los lleva a enfrentarse directamente con Richard Croft en su búsqueda de la inmortalidad.
La película es fiel a la idea general de los videojuegos, mostrándonos a un Richard Croft obsesionado con su investigación y descuidando a Lara en su infancia, para luego hacer lo posible para detener a Trinity. La diferencia es que mientras el se obsesiona en alcanzar la resurrección y la vida eterna en el videojuego para traer de vuelta a su esposa, en la película el descubre la existencia de Trinity, su búsqueda de alcanzar a la tumba de Himiko y usar el gran mal que yace en un interior, y hace todo lo posible por detenerlos.
En el videojuego sus motivaciones son más egoístas, ya que busca revivir a su esposa a costa de perder su relación con su hija, mientras que en la película es altruistas, ya que busca salvar a la humanidad del mal que desea Trinity, aun si eso le lleva a no estar con su hija Lara. Aunque personalmente prefiero el del videojuego, no creo que lo hecho en la película sea malo, y depende de cada uno decidir que le gusta más.
Por el otro lado, Trinity, aunque en el videojuego ya son los clásicos malos porque sí que solo son carne de cañón para Lara Croft, al menos se explica que es porque quieren gobernar el mundo y guiar a la humanidad, contando con la ventaja imposible de implementar en películas de tener documentos y grabaciones que le den más profundidad a su historia. En la película, en cambio, son los típicos villanos que quieren dominar el mundo y poco más.
Finalmente, el gran cambio de esta historia es la perdida de todo lo mágico y mitológico. El videojuego de Tomb Raider de 2013 busco mezclar un mundo con elementos creíbles, pero con dosis de magia y mitología, de ahí que viéramos a una Himiko que lograba la resurrección mediante el sacrificio de sus doncellas, o un profeta que había alcanzado la vida eterna en la secuela. La película pierde estos elementos, y busca presentar una historia mucho más simple y realista: Himiko fue una reina bondadosa que era portadora de una enfermedad que al contacto degrada y mata a sus victimas en minutos, para luego convertirlos en zombies.
Se pierde esa búsqueda de la inmortalidad presente en la última trilogía de videojuegos de Tomb Raider, se pierde toda la magia y mitos que presentan sus historias, y se reduce a una historia mucho más simple y con algunos elementos cliché (porque no hay nada más cliché que zombies), pero que al mismo tiempo funciona para lo que la película se propone, que es una simple historia de acción protagonizada por una valiente y fuerte mujer.
En Conclusión
Tomb Raider de 2018 es una película que no considero que sea la mejor película basadas en videojuegos de la historia, y de hecho se siente modesta para una película de alto presupuesto, que mezclo el escenario del videojuego de Tomb Raider de 2013 con la trama de Rise of the Tomb Raider de 2015.
Pero pese a simplificar el final, perder parte del desarrollo de Lara Croft visto en el videojuego, y tratar de hacer una mezcla imposible con la Lara Croft de Angelina Jolie, considero que es una buena adaptación que supo representar bien el espíritu de la actual trilogía de Tomb Raider, y que, pese a no ser perfecta, fue uno de los primeros pasos para adaptaciones de videojuego al cine que buscan presentar historias con calidad y buen desarrollo que no se limiten a simplemente explotar una licencia famosa al pie de la letra, ya que al final del día, esta película busca presentar su propia historia que funcione en cines, algo que considero logra bastante bien.
En The Digital Questioner consideramos que, si disfrutaste del remake del videojuego de Tomb Raider de 2013, disfrutaras esta película, especialmente cuando veas momentos que te recuerden al videojuego, o si solo buscas una película buena de acción protagonizada por una mujer sin mayores complicaciones.
Licenciado de Estudios Liberales de la Universidad Metropolitana de Venezuela. Me especializo en blogging, SEO y Analítica Web, además de ser un gran fanático de los videojuegos, el cine, el anime y los cómics.