Assassin’s Creed Valhalla: Cuando Demasiado Contenido Arruina un Buen Juego [Análisis]

Assassin’s Creed Valhalla: Cuando Demasiado Contenido Arruina un Buen Juego [Análisis]
Pueden ver la versión del análisis en video aquí

En 2022 hice uno de los videos más populares del canal: un análisis de Assassin’s Creed Odyssey, y parte de su éxito fue por lo mucho que me molesto el juego con su exceso de relleno y progreso lento, siendo tan frustrante, que prometí no volver a jugar a esta saga. Pero recientemente (y solo porque lo conseguí en las típicas rebajas de Ubisoft a menos de $5) decidí romper esa promesa y entrar en Assassin’s Creed Valhalla, para comprobar cómo fueron las aventuras vikingas de Ubisoft.

Y para mi sorpresa, me encontré con un juego que, a diferencia de Odyssey, tiene un progreso mucho más tolerable que me hizo genuinamente disfrutar el juego (al menos en las 20 horas que aguanté jugarlo), pudiendo ver el enorme potencial y calidad que atesora el título, siendo un vivo ejemplo del gran talento de Ubisoft. 

Pero también me di cuenta de algo importante: aunque está mejor disimulado, Valhalla cae en los mismos errores de Odyssey, siendo un juego que prioriza el exceso de contenido por encima de la calidad, diluyendo a niveles casi criminales lo que podría haber sido una gran experiencia.

Por esto, más que un análisis detallado, hoy quiero compartirles mi opinión, con más calma que la que tuve al hablar de Odyssey, sobre cómo la obsesión de Ubisoft por inflar sus juegos convierte lo que pudo ser una gran aventura vikinga… en una experiencia tediosa y, a la larga, aburrida.

Historia: Un gran potencial diluido por el exceso

En Assassin’s Creed Valhalla tomaremos el papel de Eivor, un vikingo noruego que llega a la Inglaterra del siglo IX, dividida en distintos reinos anglosajones en conflicto, para así establecer un nuevo asentamiento que pueda llamar su hogar. Durante el juego deberemos forjar alianzas, atacar nuestros enemigos y saquear distintos lugares para desarrollar nuestra aldea, al tiempo que, poco a poco, quedamos envueltos en los conflictos entre los Asesinos y los Templarios, mientras descubrimos el extraño papel que juega la mitología nórdica. 

Valhalla es un ejemplo brillante de una de las fortalezas incuestionables de Ubisoft: sumergirte en un mundo detallado y vivo. No solo eres la líder de un clan vikingo, sino que eres quien debe formar alianzas, saquear para obtener recursos y expandir tu asentamiento con nuevas construcciones que atraigan a más personas, todo con el objetivo de prosperar en medio del caos de la Inglaterra medieval. En este sentido, Ubisoft logra a la perfección crear un juego que te da la experiencia de vivir la vida que todos imaginamos debían vivir los vikingos. 

En esto ayuda el personaje principal, Eivor, al cual puedes elegir libremente si será hombre o mujer (yo elegí esto último), y además de ser el típico personaje valiente, decidido, honorable y leal a su clan, me gusto por que es un personaje mas estoico y reflexivo que por ejemplo, Kassandra en Assassin’s Creed Odyssey, ya que a diferencias de las aventuras griegas, Eivor lidera a todo un grupo de personas que le necesitan para salir adelante.

Eivor termina siendo un personaje que es lo que todos imaginamos al pensar en cómo lucía y actuaba un vikingo, pero al mismo tiempo, evitar ser solo un bruto que solo batalla y saquea todo el tiempo, ya que por ejemplo, le encanta la poesía, algo que se refleja no solo en su forma de hablar, más estilizada de lo necesario, sino en las competencias de rimas, que son minijuegos donde debemos responder a nuestro rival eligiendo correctamente una respuesta que rime con lo dicho por el contrario.

Todo esto convierte a Eivor en un personaje que, si bien no creo que sea el más carismático de la saga, si lo hace uno bastante bueno, principalmente, porque logra diferenciarse muy bien de otros protagonistas, evitando a la perfección sentirse como una mera reiteración de personajes ya vistos con anterioridad, o ser un simple arquetipo de lo que la cultura popular entiende por vikingo. 

A esto se le suma el fantástico trabajo de Ubisoft de crear tu vida como vikingo, no solo en la historia y la búsqueda de Eivor y su clan de aliados que le ayudan a crear su nueva aldea, sino en muchos elementos jugables, como las muchas misiones de saqueo, donde podemos obtener armas y equipos para el personaje, y principalmente, recursos que usar en nuestro asentamiento, mismo que irá creciendo poco a poco con nuevos edificios, nuevos personajes y una creciente importancia, que con el tiempo, te dará nuevas herramientas para mejorar a tu personaje.

Pero quizás lo mejor del juego, es el talento evidente de Ubisoft en dar vida a un mundo virtual, ya que Assassin’s Creed Valhalla sabe presentarnos muy bien la cultura vikinga, no solo como guerreros y saqueadores, sino como personas obsesionadas con el honor y la gloria, en la poesía y su mitología, y donde las mujeres podían ser unas guerreras tan temibles como los hombres, todo al tiempo que se nota la clara diferencia con la cultura y visión del mundo de los reinos cristianos. En este sentido, Ubisoft es uno de los mejores desarrolladores en saber dar vida a un mundo repleto de detalles.

Lastima que todo este gran trabajo está opacado por el gran defecto de la saga desde hace varios años: un exceso de contenido.

Y es que, la gran obsesión de Ubisoft en esta etapa fue la de copiar a The Witcher 3, un título que puede durar al menos 50 horas (100 a 170 si quieres completar todo lo posible) repleto de contenido en forma de una historia principal, misiones secundarias y actividades, incluyendo arbol de habilidades y toma de decisiones.

Por esto es que Assassin’s Creed Origins duraba entre 30 a 50 horas, Assassin’s Creed Odyssey de 45 a 85 horas, y Assassin’s Creed Valhalla entre 60 a 100 horas, porque Ubisoft concluyó que el éxito de juegos como The Witcher 3, y lo que daba más oportunidades de monetizar con pases de temporada y cosméticos, era la cantidad.

El problema es que esto es malinterpretar porque funcionan juegos como The Witcher 3, o Skyrim, que recientemente volví a jugar. Estos títulos no fueron un éxito solo por tener mucho contenido, sino porque cada misión y rincón del juego, por muy secundario que sea, es genuinamente interesante, y siempre habrá una historia u objetivo que alimente el sentido de aventura, y que te invite a seguir jugando para explorar un poco más de sus fascinantes mundos.

En resumen, estos juegos funcionan porque tienen muchas horas de contenido centrados en la calidad, mientras que Assassin’s Creed Valhalla solo tiene cantidad, que más que invitar a explorar sus misiones y mundo, solo termina abrumando, causando que cualquier calidad que pudiera tener se diluya, al punto de no tener idea de a donde realmente quiere llegar el juego.

Entiendo que la trama de Eivor sigue a su hermano adoptivo Sigurd para crear un nuevo asentamiento en Inglaterra, pero eso es un medio para un fin, no el objetivo final de la trama, y en las casi 20 horas que aguante el juego, nunca queda claro cuál es dicho objetivo.

No ayuda que la trama clásica de asesinos contra templarios se siente como algo secundario,ya que Eivor no pertenece a ninguno de estos bandos, o que la trama en el presente es tan anecdótica, que no entiendo porque simplemente no la eliminaron. 

Pero más que la cantidad de contenido, lo que realmente molesta es lo lento que avanza la trama. 

Por ejemplo, ganar la alianza de Soma, la líder de otro clan vikingo, implica llegar a una zona, tener que rescatarla peleando contra enemigos, luego salvar a sus 3 lugartenientes peleando contra más enemigos (cada uno en su propia misión), luego ayudar a cada uno con otras 3 misiones (cada uno con más combates), luego descubrir quién es el traidor (buscando pistas en una amplia zona del mapamundi sin ninguna marca que indique a donde ir), para luego conquistar una ciudad (y adivinaron, con otro combate).

Esto significa que, de 10 misiones para obtener esta alianza, más de la mitad es lo mismo: ir a un lugar y pelear. El resultado es la permanente sensación de estar haciendo lo mismo todo el tiempo, y que el juego toma el camino más largo y panorámico para tardar lo más posible en contar algo que pudo contar en la mitad del tiempo. Y para prueba, el mero logo del juego, que marca el fin del prólogo y el inicio formal del juego, tarda 6 horas en aparecer.

Como dije en su día con Odyssey, si Valhalla tuviera una campaña principal de 20 a 25 horas, y hacerla con sus secundarias (que pudiera ignorar sin mayores penalizaciones) elevará la duración entre 30 a 50 horas, con todo lo demás del juego como algo totalmente opcional, Valhalla sería un gran juego. 

Pero es esa obsesión de durar 60 horas o más lo que lo hace un juego tedioso, porque se nota que el título fue alargado, destruyendo cualquier buen ritmo que hiciera avanzar por su trama algo divertido.

Quizás la única mejora que tuvo Valhalla con respecto a Odyssey fue la forma en que puedes avanzar en estas misiones, que sigue basada en niveles.

Cada misión tiene un nivel recomendado, y si tienes ese nivel o cerca (por ejemplo, tener nivel 13 en una misión de nivel 15), puedes completar sin muchas dificultades dicha misión. En cambio, si la diferencia es muy grande (tienes nivel 5 en una misión de nivel 20), la dificultad se elevará tanto, que en muchos casos, es imposible completarla.

Para subir de nivel, que en Valhalla lo llaman “Fuerza”, debes completar misiones o acabar con enemigos, por lo que en teoría se incentiva que hagas cuantas cosas puedas para subir de nivel. 

En la práctica, si solo quieres concentrarte en la historia principal, este sistema se vuelve una piedra en el camino que hace del juego algo tedioso, ya que te impide avanzar con comodidad en la trama sin tener que dar más vueltas a la que ya te obliga el juego.

Por esto es que precisamente termine odiando a Assassin’s Creed Odyssey, ya que la historia principal de ese juego no daba la experiencia suficiente para avanzar en la trama, y el juego te obligaba a hacer misiones secundarias y actividades opcionales para tener el nivel recomendado, convirtiendo a estas en lo que denomine “misiones opcionales obligatorias”.

Valhalla, en cambio, se ajustó el sistema de nivel, y ahora las misiones principales si dan la experiencia suficiente, por lo que ahora las misiones opcionales si son solo opcionales, y puedes limitarte a jugar solo la “campaña” y nada más.

Y digo esto entre comillas, porque esta mejora no fue gracias a que cada misión diera más experiencia para avanzar más rápido en la historia, sino a simplemente agregar más misiones, no solo en la campaña principal, sino con misiones para mejorar la aldea, misiones de gente de la aldea, o misiones relacionadas a la mitología vikinga, y en resumen, a misiones que, en cualquier otro juego, serían secundarias.

El resultado final, aunque disimulado, termina siendo el mismo: avanzar en la trama principal de Valhalla es igual o más lento que en Odyssey, solo que ahora en vez de limitarte el nivel para avanzar en la trama, ahora te limita el tener que completar misiones “y que” principales para desbloquear misiones de la campaña, misma que, a diferencia de Odyssey, tarda demasiado en decir cual es el objetivo final (al menos en las primeras 20 horas no queda claro a dónde quiere llegar la historia del juego).

A pesar de esto, siento que lo hecho por Valhalla es una mejora, ya que el sistema de niveles y las “misiones opcionales obligatorias” de Odyssey me enfadaron como pocas veces ha hecho un juego (solo superado por mi rabia hacia Black Myth: Wukong). Pero esto no implica que Valhalla arreglara el problema de fondo: que Assassin’s Creed tiene demasiado contenido y tarda demasiado en presentarlo, y lo único que consiguió Valhalla es que, en vez de molestarme, me aburriera.

Y es triste, porque la trama de Eivor siguiendo a Sigurd para vivir en Inglaterra, y la más que evidente enemistad al que parecen destinados ambos, se ve interesante y prometedora. Pero Valhalla tarda tanto en presentarla, o en llegar a cualquier punto, que hay que tener voluntad de hierro para no aburrirte y abandonar el juego.

Jugabilidad – La lucha entre calidad versus cantidad

Otro elemento que tiene claroscuros es su mapa abierto, que siendo fiel a la gran pasión de Ubisoft, es ridículamente grande.

Por el lado amable, el mapa tiene muchos lugares por explorar y secretos por descubrir, y lo que más me gustó fue su diseño, que a pesar de estar ubicado en la Inglaterra de la edad media, lo hace en un periodo no tan explorado, al menos no en videojuegos: el siglo IX.

Esto implica que a los reinos y aldeas feudales propias de la edad media, se le une un territorio plagado de vikingos y ruinas del antiguo Imperio Romano (porque si, Roma llegó hasta el sur de las islas británicas), creando una mezcla particular de ruinas de la antigüedad, castillos feudales y aldeas vikingas, que sabe destacar.

Lo malo es que, siendo fiel al problema central del juego, hay demasiado contenido, por lo que tarde o temprano, terminarás notando como los reinos y aldeas son muy similares unas de otras, todo plagado de algún arma o armadura genérica por desbloquear, y casi cualquier cosa que puedas hacer en el mapa implica, casi siempre, repetir el mismo acto: pelear con muchos enemigos, ya sea para conquistar, saquear o avanzar en la historia.

Algo que ayuda a reducir que esto se vuelva molesto es el sistema de combate, que terminó siendo bastante bueno gracias a la facilidad de controlarlo, ya que consiste en atacar, defender y esquivar para contraatacar (yo me centre en esto último), pudiendo encontrar manuscritos que desbloquean habilidades especiales para, consumiendo una barra de energía, causar ataques devastadores contra los enemigos.

El sistema no es para nada complicado, y se puede dominar rápidamente, pero sí requiere estar pendiente de cuanto atacar, defender o esquivar, por lo que se disfruta bastante, y si el juego durará 20 horas, haría de este sistema uno muy bueno. El problema es que el juego dura al menos 60 horas, y la jugabilidad simplemente no es tan variada para no sentirse repetitivo al cabo de un tiempo, lo que hace que tarde o temprano se haga cada vez más tedioso avanzar en el juego.

En esto no ayuda el sistema de sigilo que, al igual que la trama en el presente, a pesar de ser icónico de la saga, es tan irrelevante, que no tengo idea porque lo agregaron. 

En teoría, puedes jugar en sigilo, escondiéndote de los enemigos, pasando desapercibido, hasta llegar a tu objetivo y completarlo con la mayor eficacia posible.

En la práctica, es tan fácil que te descubran, y hay tan poca (por no decir ninguna) penalización por si te descubren, que fuera de tener mucha paciencia para querer jugar como Solid Snake por gusto, no hay razón real para usar el sigilo. 

De hecho, que no te vean es, por norma, la forma más lenta, molesta y aburrida de enfrentar cualquier misión, incluso las que supuestamente son con sigilo, ya que el juego entero te dice a gritos que lo correcto es combatir.

No en vano, la trama es de vikingos conquistando Inglaterra, de un líder de clan liderando a sus camaradas a la batalla de forma gloriosa y honorable, por lo que usar el sigilo, casi siempre, se siente contrario a lo que el personaje haría realmente, más considerando que todo el tema de los asesinos le es completamente ajeno.

Otro elemento que también sentí relativamente innecesario es el amplio abanico de armas y armaduras. Y es que, aunque hay muchas de estas, y todas pueden ser mejoradas con materiales que encuentras en el mapa, y sus estadísticas ampliadas con el herrero para seguir mejorandolas todavía más, habiendo algunas que cambian por completo tu estilo de juego (no es lo mismo pelear con escudo y hacha que solo usar una lanza), en general, lo sentí innecesariamente complejo.

Y es que, a pesar de que esto puede permitir personalizar a tu personaje, para pelear con uno u otro estilo, en la práctica, no hay una necesidad real de cambiar el hacha y escudo inicial. Si a ambos los mejoras a medida que juegas, puedes perfectamente avanzar durante todo el juego, y enfrentar a cualquier enemigo, sin cambiar de armas o armaduras. 

Lo realmente importante, por no decir vital, es tener el nivel recomendado para la misión de turno, por lo que mejorar tus armas y armaduras, fuera de facilitarte un poco los combates, puede llegar a ser relativamente secundario.

Y ya que hablamos de nivel, este viene asociado a un árbol de habilidades, donde cada nuevo nivel te da dos puntos de habilidad que puedes usar para desarrollar cualquiera de las 3 ramas del árbol de habilidades. 

Podría dar una breve explicación de qué consiste cada rama, y sus implicaciones en la jugabilidad, pero la realidad es que Valhalla jamás me dio incentivos para revisarlo en detalle.

Como todo en este juego, el árbol de habilidades tiene una cantidad absurdamente innecesaria de opciones, tantas, que abruma y nunca queda claro cual elegir o para qué sirve, por lo que el juego te da la opción de asignarlos automáticamente.

En todo el rato que jugué, jamás hubo un momento donde sintiera que automatizar todo el proceso me penalizara en alguna forma, al contrario, jugué con absoluta normalidad como si dicho árbol solo fuera un paso molesto para subir de nivel, y poder avanzar en las misiones con tranquilidad. 

Y aquí me pregunto, si el propio juego no le da importancia al árbol de habilidades, permite automatizarlo al completo, y hay cero incentivos de profundizar en él para avanzar, ¿para qué lo agregan en primer lugar?

Si existe, es porque el elemento de rol que supuestamente tiene Valhalla debería permitirme enfocar a mi versión de Eivor en alguna rama que sea mejor para mi estilo de juego. Pero si el propio título te permite automatizar e ignorar este árbol, eso implica que realmente no es tan vital a la hora de definir tu estilo de juego (en ese sentido, importa más el tipo de arma que uses), por lo que su única utilidad es para justificar el sistema de niveles que te limita avanzar en las misiones, fingiendo en el proceso que Valhalla es es un RPG complejo, cuando realmente es un juego de acción con opciones innecesarias.

A pesar de todo esto, genuinamente creo que Valhalla tiene una buena jugabilidad, pero la misma pierde la gracia ante lo mal manejado que está el resto del contenido.

Por ejemplo, títulos como Skyrim también implica, mecánicamente, repetir las mismas acciones por horas: ir a un sitio, pelear con enemigos y completar el objetivo de turno. Lo que lo hace diverso es la historia, objetivos, personajes y ambientación de turno.

De esta forma, un día peleas con nigromantes en un templo para obtener libros antiguos, en otro peleas contra brujas en un castillo para acabar con su líder que amenaza la región, y en otro, peleas con dragones para descubrir el misterio de porque regresaron a la vida. Todo se resuelve peleando, pero el contexto le da diversidad, evita la sensación de repetición, y lo hace divertido.

Aquí es donde falla Valhalla, ya que el contexto siempre es el mismo: pelea con enemigos para saquear o conquistar. Y ni siquiera porque el mismo sea malo, sino por la obsesión de Ubisoft de que el juego dure 60 horas o más, ya que denota una obsesión por la cantidad de horas de juego, no en la calidad.

Conclusión – El verdadero pecado de Valhalla

Creo que la mayor tragedia de Assassin’s Creed Valhalla, es que es un juego bueno, pero que sufre por la obsesión de Ubisoft de que sus títulos duren la mayor cantidad de horas posibles, aun si para eso debían extender artificialmente su historia y jugabilidad. 

El mapa abierto es interesante, su contexto histórico es uno rara vez visto en la cultura popular, su protagonista destaca frente a otros de la saga, el combate es divertido, y el juego sabe usar muy bien el contexto histórico tanto en la trama como en la jugabilidad.

Lo que arruina a Valhalla es su duración, ya que las 60 a 100 horas de juego se sienten como imposición de los ejecutivos de Ubisoft y no una necesidad de los desarrolladores. ¿El resultado? Que con el paso de las horas, las bondades del juego se diluyen, los defectos resaltan, y que al final perdamos el interés en jugar.

Si la campaña de Valhalla durará 20 a 30 horas, y todo lo demás fuera opcional para quien quiera profundizar en este mundo, estaríamos ante uno de los mejores juegos de la saga. Pero al obsesionarse en las horas de juego, Valhalla insulta nuestro tiempo como jugadores, dándonos una experiencia diluida que se vuelve lenta y repetitiva.

Quiero creer que Valhalla fue el punto de quiebre de Ubisoft, el momento en que finalmente entendieron que cantidad no es igual a calidad, ya que títulos posteriores, como Star Wars Outlaws, Assassin’s Creed Mirage o Assassin’s Creed Shadows, tienen campañas razonables de alrededor de 20 horas. 

Es más, si por algo me gusto Outlaws (cuyo video pueden ver en mi canal), fue precisamente por que era más breve que Odyssey, y que podía ignorar libremente sus secundarias, y creo que no exagero al decir lo mal que esta Ubisoft, si lo primero a destacar de un juego suyo es que puedo acabarlo rápido.

Al final, Ubisoft es la prueba viva de lo importante de la calidad de las horas de juego, ya sea que estas duren 10 horas o 50, y que confundir calidad con cantidad, puede arruinar incluso al mejor de los juegos. 

Y tú, ¿prefieres juegos más cortos y memorables o experiencias interminables? ¿Tu si disfrutaste de Valhalla?