Caravana de Migrantes ¿Cual es su origen?
Desde hace varios días ha ido creciendo una caravana de migrantes desde Honduras, que tiene como objetivo el llegar a Estados Unidos y solicitar asilo.
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Tras el tiroteo el mes pasado a una escuela secundaria en florida, Donald Trump busco a un culpable y su respuesta fue: los videojuegos; pero ¿es real que estos hacen a las personas violentas?
«Tenemos muchas opciones para Venezuela, incluida la militar si fuera necesario», con estas palabras, Donald Trump agregó un nuevo e inesperado factor a la crisis venezolana, como lo es la amenaza de una intervención militar de parte de los Estados Unidos, pero ¿Es realista esta …
El pasado 16 de junio, el Presidente de Estados Unidos, Donald Trump, con la frase «los días de la política de Obama hacia Cuba se acabaron”, anunció un endurecimiento parcial de la política estadounidense hacia Cuba, poniendo un alto al deshielo iniciado por Barack Obama. …
En las últimas décadas, a medida que surgían nuevos grupos u organizaciones que defendían a grupos étnicos, culturales o religiosos minoritarios dentro de las sociedades dispuestas a defenderse de la discriminación, tanto física como verbal, la política empezó a ser dominada por lo que se conoce como Corrección Política, que es como se describe al uso de un lenguaje, ideas política o comportamientos que busca disminuir la posibilidad de ofender a ciertos grupos de la sociedad; de ahí que los políticos actualmente hagan el juego imposible de defender ideas que necesariamente molestaran a alguien de forma que no molesten a nadie). Pero lo que surgió como un legítimo derecho de las minorías para defenderse de la discriminación, se ha convertido en una herramienta que ha limitado la capacidad de debate y tolerancia de la sociedad, y una forma de discriminar a quienes no comulguen con el discurso dominante de una sociedad políticamente correcta.
Solo por citar unos ejemplos, recuerdo dos noticias que leí el año pasado que hablaban sobre unos hechos curiosos en un par universidades anglosajonas: estudiantes protestando para impedir el acceso a todo aquel que no comulgasen con el discurso “progresista”. Así, en el primer caso, si mal no recuerdo, una mujer planeaba dar una charla en una Universidad donde exponía su postura contra el aborto, y los estudiantes no solo no la apoyaron, sino que le impidieron hablar en primer lugar. En el segundo caso, unos estudiantes de otra Universidad exigieron que se eliminara del programa de estudios a filósofos como Platón, Descartes o Kant bajo el argumento de que eran racistas y colonialista. Lo llamativo de estos dos casos es que, en un lugar como una universidad, casas de estudio e investigación por excelencia donde la gracia está en el debate de ideas, donde se supone que dichas ideas deben ser contrarias unas de otras, para así llegar a nuevas soluciones, lo que estos estudiantes exigen es precisamente eliminar todo aquello que consideran incómodo, que no comulgue con sus ideas ya aceptadas y limitar la enseñanza académica a simplemente mostrarles todo aquello que no les moleste o les haga debatir realmente contra posturas contrarias. Nada de duda, nada de crítica, solo ideas aceptadas por la mayoría y el que no le guste que se vaya, ¿es ese el tipo de ideas que domina en las mentes de los estudiantes universitarios de hoy?. Al respecto, les comparto esta cita de Clint Eastwood (obtenida de una página web llamada Vix), donde nos habla de la corrección política y como Trump es una consecuencia de esta.
“Trump puede estar en el camino adecuado, porque secretamente la gente se está cansando de la corrección política, de la adulación. Lo que estamos viendo en la generación besa traseros. Realmente estamos en una generación de maricas. Todo el mundo siendo extremadamente cuidadoso y prudente. Todo el tiempo la gente está siendo acusada de ser racista y cosas por el estilo. Cuando yo era chico, esas cosas no se llamaban racismo”
Es entendible que hace 40 o 50 años, cuando la discriminación contra las minorías era el pan de cada día, se hiciera evidente lo contradictorio de defender que nuestras sociedades eran democráticas con libertades, derechos y oportunidades iguales para todos, pero que al mismo tiempo discriminaba a las minorías étnicas, culturales o religiosas, y surgiese la necesidad de adoptar un discurso que los tratase con respeto y dignidad, sin olvidar lo contradictorio que es decirle a tus hijos que sean buenos con los demás pero les muestras que discriminas a quienes son diferentes. Pero una cosa es eso, y otra es lo que vemos hoy en día, en que ese discurso que buscaba tratar con respeto y educación se convirtiese en un mantra en la política que le quitó sustancia, que el debate político ya no trate realmente de encontrar soluciones comunes a ideas contrarias, sino en la imposición de lo que la mayoría considera correcto acallando a quienes disienten, y a crear una sociedad donde todos, desde políticos hasta ciudadanos comunes, actúan de una forma tan moderada para no molestar a nadie, que termina quitándole toda sustancia o sentido a lo que hacen o dicen.
Adicional a esto, este rápido avance de la corrección política tiene otro efecto. Puede que muchas personas hayan adoptado el discurso políticamente correcto, que acepten sin duda elementos como la migración, a personas de otras culturas y religiones, los derechos de las mujeres como el aborto, los derechos homosexuales, entre otros. Pero también son muchas las personas las que simplemente creen poco o nada en todas en estas cosas, que sienten que su forma actuar, sus creencias, ha cambiado demasiado y demasiado rápido, y que no solo fueron excluidos por completo del debate político que implemento esas políticas, sino que son discriminados y castigados si osan hacer público su rechazo al discurso “políticamente correcto” dominante. Son estas personas, numerosas e ignoradas por años, cuyas ideas por mas que no nos puedan gustar son tan legitimas como las de los demas, son quienes se sintieron ignoradas por la corrección política, abandonados por los políticos y partidos tradicionales que defienden discursos y políticas a los que no se les dio derecho a replicar, que sienten que un montón de “niños mimados de ciudad” les imponen su estilo de vida, los que en países como Estados Unidos terminaron votando por Donald Trump, o en Europa los que apoyan los movimientos nacionalistas contrarios a la Unión Europea.
Puede que en las películas tengamos historias donde las ideas claramente pueden ser definidas como buenas o malas, donde el bien siempre termina imponiéndose. Pero en la realidad, la vida no se reduce a esta simple visión, la realidad está dominada por tonos de grises. Más que una corrección política que imponga lo que unas mayorías consideran correcto acallando y castigando a todo el que disienta, matando en el proceso el sano debate que toda sociedad debe tener en sus asuntos públicos, lo que debemos hacer es reconocer que en sociedades democráticas y modernas como las de hoy en día, existen una diversidad de grupos diferenciados por cualquier cantidad de elementos, cada uno con sus propias ideas sobre lo que está bien o mal; debemos tener un debate público que mantenga el respeto y educación entre todos, que permita la discusión libre de ideas contrarias, y que permita llegar a soluciones que logren la convivencia pacífica entre todos.
El solo hecho de que alguien no apoye cosas como el aborto, la migración o la libertad religiosa (por ejemplo) no lo convierte en un monstruo que debemos acallar, tampoco significa negarle su derecho a opinar, y tampoco quita que no tenga la razón en ciertos puntos. Negarnos a ver esta realidad del exceso de la corrección política, permitir que nuestras sociedades degeneren en la idea de que censuremos y castiguemos todo el que no apoye el discurso público, es un peligroso camino que pondrá en peligro nuestras democracias, y que solo llevaría a una forma de discriminación tan mala como la que la corrección política, en teoría, busca evitar.
Como dato adicional, les recomiendo un par de artículos que encontré en internet, uno de una página web llamada Vozpópuli, y el otro de La Nación de Argentina.
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Finalmente hemos llegado a 2017, y lo que muchos consideraban imposible hace año y medio está a punto de suceder: Donald John Trump está a punto de suceder a Barack Hussein Obama como el 45° Presidente de los Estados Unidos de América. Un hombre que ha prometido “Drenar la Ciénega” de Washington D.C., de traer una nueva forma de hacer las cosas; un hombre que en su campaña se mostró antiglobalización, antiinmigrante, proteccionista y aislacionista y que ha causado tanto preocupación como esperanza a partes iguales entre sus detractores y sus seguidores. Pero la realidad, para mí, es que ha sido un hombre con un discurso inconsistente, que no ha dado promesas concretas más allá de ciertos puntos polémicos, y que a día de hoy es imposible asegurar que hará realmente en el poder. Por tal motivo, en este post les hablaré de aquellas cosas que, considero, sin duda veremos en la nueva Administración Trump una vez sea juramentado el próximo 20 de enero de 2017, que podriamos ver como la base de donde partieron muchas de sus futuras políticas y decisiones, y que divido en 4 categorías:
Al buscar “Narcisismo” en Google, el buscador nos da una definición que considero perfecta para entender a Donald Trump: “Admiración excesiva y exagerada que siente una persona por sí misma, por su aspecto físico o por sus dotes o cualidades”; esto define a la perfección un hombre que construyó un imperio empresarial basado en su nombre (¿hay alguna empresa de Trump no se llama “Trump” algo?) y en su supuesta imagen de éxito, que hizo una campaña presidencial alrededor de su figura y de cómo solo él (y nada más él) podía resolver los problemas de Estados Unidos.
Adicional a esto, la página web Psicólogos en Madrid EU nos da una serie de características sobre la personalidad narcisista que considero útiles para entender mucho de lo que veremos en Trump los próximos 4 años: los narcisistas son personas que mantienen una imagen autoconstruida de grandeza y superioridad, que tienen dificultad de aceptar cualquier crítica u opinión diferente a la suya, que tienen una baja tolerancia a la frustración o situaciones que no se ajusten a sus expectativas, que tienen una necesidad de tener el protagonismo y ser vistos a toda hora, que perciben a los demás en base a la utilidad para sus necesidades y evalúan las situaciones y personas de forma polarizada (en términos de “todo o nada”, «bien y mal», «estás conmigo o en mi contra»). Y todo esto solo por limitarme a aquellas características que percibí de él en su campaña, y marcando en negritas aquellas que considero perjudiciales para un Presidente en una democracia donde la gracia del asunto está en convivir y llegar a acuerdos con personas con opiniones contrarias, donde debes tener una institucionalidad que te ayude a gobernar (y que implica ceder protagonismo a otros actores del Estado) y en una realidad donde no todo se puede reducir a «bueno o malo» o «amigo o enemigo», y que por necesidad (ya que la separación de poderes y libertades de la democracia lo impiden) no siempre sucederá lo que tu deseas que pase.
Donald Trump es una persona que promete uno de los gobiernos más centrados en la figura del Presidente que haya tenido Estados Unidos, que hará lo que sea para tener el protagonismo y aceptación constante del público, y que no aceptara nada inferior a la victoria absoluta sobre los que considere sus competidores, algo que augura difíciles relaciones con la práctica totalidad de personas y de paises con los que interactue y que, como es natural en la vida, no van a compartir ese deseo de Trump de «yo me quedo con todo y tu haces lo que diga sin quejar».
Gobierno Empresarial
Lo primero que llama la atención de la nueva Administración estadounidense es su riqueza. Se estima que la fortuna conjunta de los miembros del gabinete de Trump ascendería a unos 35.000 millones de dólares, sin contar la del propio Trump. Prominente empresarios y miembros de Wall Street han sido asignados a puestos claves de la nueva administración, combinado con las declaraciones de Trump de reducir tanto las regulaciones como los impuestos para fomentar los negocios, nos deja claro que su visión en su nueva administración es incentivar los negocios, reduciendo en lo posible la intromisión del Estado. Adicional a esto, vemos como varios de los futuros miembros del gabinete son en su mayoría hombres blancos (la palabra «diversidad» brilla por su ausencia en este gobierno), que en grandes rasgos, han estado en contra de los acuerdos de libre comercio, en contra de las agencias de protección ambiental o del trabajo, a favor de la educación privada por sobre la pública, negarse a elevar el sueldo mínimo, cercanos a gobiernos de corte autoritario o violadores de Derechos Humanos o que apoyaron campañas para negar el cambio climático.
Es un gabinete poco diverso, que veo difícil tenga la visión a largo plazo y a favor del bienestar general que un gobierno debe tener para con la totalidad de la población de su país (y no solo lo que el sector más pudiente considera «correcto»). Más bien se ve como un gobierno de visión a corto plazo (tanto en lo económico, como lo social y ambiental), centrado en actos que beneficien a la empresa privada, y dado los potenciales conflictos de intereses (comenzando con el propio Trump) me temo que más bien priorice más aquellos actos que beneficien los negocios personales de los miembros del gabinete en detrimento, no solo de Estados Unidos, sino del mundo.
América Latina
Lo más obvio en este apartado es el potencial conflicto con México, al que ha acusado de aprovechar el Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN por sus siglas en español) para robar puestos de trabajo de EE.UU., sin olvidar todo lo malo que ha dicho sobre los inmigrantes mexicanos (y que no dudo lo hace asociando “mexicano” con todos los latinoamericanos) y sobre los cuales fue uno de los centro de su campaña electoral. Yo esperaría un gobierno que en temas migratorios busque ponerse estricto, de buscar imponer trabas a los inmigrantes de nuestra región para “proteger” los puestos de trabajo de Estados Unidos.
Pero fuera del tema migratorio, lo siguiente que veo es un abandono de los ideales democráticos. Como mencione, Donald Trump tendrá un gobierno empresarial, uno centrado en lograr la victoria total de los intereses de su gobierno (es debatible si de su país o de sus empresas), y que no le dará importancia al tema de los Derechos Humanos o los ideales democráticos, más aún cuando ha mostrado simpatía por el Presidente de Rusia Vladimir Putin, y se ha negado a escuchar las acusaciones de las Agencias de Inteligencia de su país (y de las cuales pronto será su jefe) sobre el supuesto hackeo ruso durante la pasada campaña electoral estadounidense. Lo veo como un hombre capaz de negociar tanto con un Presidente electo democráticamente como de hablar con el peor dictador, de darle igual que haga o pase siempre que el salga ganando.
En el caso concreto de Venezuela (que como venezolano debo mencionar), hay que destacar que apenas si ha hablado de nuestro país más alla de unas críticas contra el gobierno y señales de apoyar a nuestro pueblo por la actual crisis; pero más que una preocupación real por las violaciones de derechos humanos y la democracia que peligra (que usaría más como excusas para intervenir), considero que su prioridad sería actuar contra Venezuela únicamente en la medida que seamos una amenaza para los intereses estadounidenses. Si Venezuela no se vuelve una amenaza directa a la seguridad de Estados Unidos, y el chavismo deja en paz a las empresas estadounidenses (sin expropiaciones y que puedan repatriar sus ganancias en paz), lo más probable es que Trump le dé igual que sucede en el país y se concentre en países como China o México o regiones como Medio Oriente, donde se ha centrado en su campaña, más aún si mantiene su promesa de incentivar la producción de petróleo de esquisto en Estados Unidos y disminuye la compra de petróleo venezolano, algo que de todas formas ya ha ido sucediendo desde hace años por la caída de la producción de Venezuela y la deuda de nuestro país con China.
Seguridad y Relaciones Exteriores
Otro elemento que destacó en su campaña fue en sus críticas al actuar de Obama en materia de seguridad, a la OTAN, donde considero que era injusto que EE.UU. pagase las cuentas y los demás países miembros no lo hicieran o al terrorismo islámico, al que ve como un choque de civilizaciones, de religiones, más que los actos de una minoría radical.
Yo espero una actitud más reaccionaria en su gobierno, menos voluntad de esperar a que los países o regiones resuelvan sus propios problemas y más disposición de atacar sin compasión a todo aquel que ose ser una amenaza directa a la seguridad de los Estados Unidos. No solo eso, existe la amenaza de que vea a todo el Islam como enemigo de Estados Unidos, lo que solo crearía el caldo de cultivo para abusos de su gobierno contra quienes profesan esta fe y daría argumentos a los terroristas para lograr aliados en su lucha contra EE.UU. y Occidente en general, a los que sumaría una política de limitarse a responder por la vías de las armas contra todo el que actué directamente contra su país, sin considerar que atacar un país sin luego ayudarle a reconstruir su infraestructura o instituciones deja un caos aprovechable por los terroristas. Incluso, considero que Trump no tendría problema alguno en intervenir directamente en los países que considere una amenaza directa para Estados Unidos de formas que un gobierno estadounidense normal consideraría arriesgado o innecesario.
De la misma manera, todo promete que su trato con China será conflictivo, al ver a este a un país que ha abusado de Estados Unidos, prometiendo proteccionismo y aranceles en respuesta al país asiático, y amenazando con que el mundo vea a las dos principales economías en una guerra económica de consecuencias imprevisibles para el mundo.
Pero, aunque hasta ahora parezca que hable de un Trump interventor y belicoso, la realidad es que esto lo veo limitado solo contra quienes sean una amenaza directa para Estados Unidos (más que nada paises con fuerte presencia de grupos terroristas islámicos). Para todos los demás, veo un aislacionismo de parte de Trump, un “si no me amenaza directamente a mí, no me importa que te pase”. Una política de cada quien que cuide de sí mismo y no cuenten con Estados Unidos a menos que me sienta amenazado, lo que podría darle la oportunidad a Rusia (en Europa) y a China (en Asia) de expandir fuertemente su influencia en detrimento de Estados Unidos en la medida que no afecten directamente a Estados Unidos, aunque Rusia es la que más puede ganar gracias a la aparente simpatía de Trump con Putin y a lo conflictivo que se ha mostrado Trump contra China.
En conclusión
Veo en Donald Trump un presidente con una personalidad narcisista muy peligrosa para el líder del país más poderoso del mundo que se supone es la imagen a seguir de toda democracia, un hombre que llevara la economía de su país por un camino excesivamente desregulado y potencial, y peligrosamente, influenciado por los intereses personales de su gabinete, un gobierno que se aislará del mundo con el peligro de que naciones autoritaria como Rusia y China tomen su lugar en distintas regiones del mundo, a la vez que EE.UU. intervenga de una forma descarada, y potencialmente violenta, en aquellos casos que considere que su seguridad está amenazada.
Trump es un hombre que no hay duda que pondrá a prueba al máximo toda la institucionalidad estadounidense creada específicamente para evitar la acumulación y abusos del poder, y que demostrara si todas las medidas tomadas por los “Padres Fundadores” de Estados Unidos para defender su República serán exitosas, y si los Partidos Republicanos (como partido de gobierno) y el Demócrata (como partido de oposición) podrán actuar a la altura de los tiempos, o si por el contrario la democracia estadounidense caerá en las luchas partidistas que en otros países han terminó por herir (o matar) a la democracia (como ejemplo, les recomiendo que vean la historia de Venezuela de los últimos 30 años para entender a qué me refiero).